Érase una ciudad donde los colectivos pisaban personas
Hoy decidí que, a mi tercera edad, voy a tratar de no vivir en Buenos Aires. La actitud violenta es una constante en esta ciudad y por desgracia es algo que se nos va haciendo costumbre. Bastante bien para un adulto joven o de mediana edad, pero puedo asegurar que no es geografía saludable para niños ni para adultos mayores. Ayer, la madre de uno de los integrantes del estudio bajaba de un colectivo y la rueda delantera le fracturó varios dedos del pie derecho. Un descuido torpe porque vivimos -no comprendo por qué- a 10.000 revoluciones por minuto, sin el más mínimo cuidado, con desprecio por la vida propia y ajena. Una mujer de 80 años, activa, vivaz, sociable, muy probablemente ya no podrá hacer la misma vida a causa de un accidente evitable consecuencia de la locura reinante. No sé muy bien qué me trajo a Buenos Aires pero a esta altura ya sé qué me va a alejar y cuándo. Mi destino final -si llego para disfrutarlo- se encamina hacia Merlo, Córdoba o Mendoza, y por qué no anclar en ...