El Principito III
Si vienes -por ejemplo- a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad!
Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón...
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